Cuando te tienes que marchar de un lugar en el cual estás muy a gusto, es un poco triste. Así me encuentro yo, pero no un poco, sino mucho. Hoy tengo tal tristeza que se me rompe el alma.
El marcharme de este sitio no es en sí lo que me pone triste, sino lo que dejaré de hacer por tener que irme.Echaré de menos estar con mi familia, conversar con ellos, bueno más bien berrear, que aquí el tono de la voz es bastante elevada, pero no importa son mi gente y las quiero. También echaré de menos el tener una amiga cerca para poder contarle mis secretillos, mis problemas, en fin... ¿quien no necesita a su lado una verdadera amistad? Y estos días he aprendido que estaba muy equivocada al pensar que por internet se podían hacer verdaderas amistades.
Pero sin duda lo que más echaré de menos es todo el tiempo que estando aquí puedo pasar contigo. Se acabaron las siestas juntos (aunque me quede dormida escribiendote) se acabaron las sonrisas de mi cara al leer los mensajes que me enviabas al movil, se acabó ser la última persona a la que escuchaba al irme a dormir. Ya no podré llamarte cuando me apetezca y pasar horas hablando, riéndonos, bueno tu más que yo por todas las tonterias que digo, no podré imaginarme que estamos en tu camita muy cerca el uno del otro, mirándonos, besándonos, acariciándonos e incluso haciendo el amor.
La única alegría que me queda es saber que más tarde o más temprano todas estas cosas las haremos pero en realidad, en persona, no a través del teléfono o por internet,que como ultimo recurso no está mal, pero que jamás se podrá comparar como sentirme rodeada por tus brazos o notar en mis labios el sabor de los tuyos, no hay nada que se le pueda igualar.
Ojalá todo fuera más facil, aunque si lo fuera quizás no nos quisieramos tanto, no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario